Jorge Ottati
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Twitter: @jorgeottati

Por Jorge Ottati

El pasado fin de semana, en Inglaterra, Manchester United derrotó 2-1 al Liverpool , por lo cual el técnico Alex Ferguson y el futbolista Luis Suárez volvieron a estar frente a frente. Cada duelo entre estos equipos le presenta la oportunidad a Ferguson para descargar su ira contra el delantero uruguayo, quien estuvo involucrado en una polémica por acusación de proferir insultos racistas con el francés Patrice Evra en octubre del 2011.

“Suárez es una desgracia para el fútbol y una institución como Liverpool, con su historia, no debería tenerlo más en el equipo,” dijo Ferguson en ese momento.

Para los que conocemos la historia del fútbol, no nos puede asombrar este tipo de reacciones del entrenador británico, debido a un episodio que lo marcó a fuego en su carrera como técnico:  la eliminación de Escocia en la Copa del Mundo de 1986 , luego de empatar 0 a 0 contra Uruguay .

Ese fue su último partido como técnico de una selección nacional y a partir de ahí comenzó su exitosísimo ciclo al frente de Manchester United.  Pero, evidentemente, a pesar de toda la gloria obtenida con los títulos de la Premier League, la Champions League y los reconocimientos que a diario recibe, que lo distinguen como uno de los mejores de todos los tiempos, Ferguson no puede olvidar que en 1986 Uruguay lo eliminó, y cada vez que se presenta la oportunidad aprovecha para descargar su furia.

En el Mundial de México, Uruguay y Escocia compartieron el grupo E con Alemania Federal y Dinamarca. Se enfrentaron en el último partido, el 13 de junio, para decidir el tercer clasificado: a Uruguay le servía un empate, mientras que Escocia estaba obligado a ganar.

A los 56 segundos de iniciado el encuentro, el árbitro francés Joel Quiniou expulsó a José Batista por una falta contra Gordon Strachan , tarjeta roja que hasta el día de hoy sigue siendo la más rápida en la historia de los mundiales.

La Selección Uruguaya jugó todo el partido con 10 hombres, se defendió y logró su objetivo, que era conseguir un punto y la clasificación a octavos de final.

Al término del encuentro, en el Estadio Neza 86, en conferencia de prensa, Ferguson estalló al tomar el micrófono:

“Esto no es fútbol, esto es la actitud sangrienta de una nación y que se puede apreciar en esta misma conferencia con sus periodistas. Los uruguayos no tienen respeto por la dignidad de los demás.”

“Lo que ocurrió hoy después del trauma del año pasado (la tragedia del Estadio Heysel en Bélgica en 1985), es una debacle.  Estoy feliz de volver a casa, créanme, porque esto no es fútbol.  Borrás (técnico uruguayo) intenta defender lo que hizo su equipo y él no tiene el talento de los grandes hombres, que es la habilidad de mirarse a sí mismo. Él miente y engaña.”

“Es una desgracia lo que los uruguayos hicieron; su comportamiento convierte al partido en una completa farsa.  Para los escoceses está bien decir que jugamos ante diez hombres, pero los uruguayos están acostumbrados a eso.”

“Es una situación difícil jugar contra diez futbolistas. Nuestros jugadores estaban completamente frustrados y yo simpatizo con ellos.  Es un día trágico y no criticaría a ninguno de mis jugadores.  Pero aquí estamos … eliminados del Mundial. Ni siquiera le puedo desear buena suerte a Uruguay, porque no creo que la merezcan.”

“Es mucho más fácil defender que atacar, ya que ellos tienen el espacio del mundo para jugar y nosotros estuvimos chocando todo el partido contra una barrera de jugadores uruguayos al borde del área.”

“Ya Uruguay no es mi problema … será problema de la FIFA y será el problema de Argentina en su próximo partido”.

Luis Suárez ni siguiera había nacido cuando se disputó ese partido entre Uruguay y Escocia en la Copa del Mundo de 1986, pero una ira muy similar a la demostrada por Ferguson en esa oportunidad volvió a aflorar estos últimos tiempos ante uno de los máximos representantes de la selección celeste. El rencor contra un país y una herida que no cicatrizó luego de 26 años le juegan una mala pasada y le hacen pisar en falso a Ferguson, el veterano entrenador que ostenta un título de “Sir” en las Islas Británicas.